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¿Tu casa parece una bodega?, atrévete a sacar lo que no necesitas

01.15.2014
autor: Calidad y Servicio

Si tu casa más que un hogar parece bodega tenemos para ti unos consejos para que te deshagas de lo que ya no tiene una verdadera utilidad.

El ahorrar y reciclar las cosas no quiere decir amontonar todo lo que está a nuestro paso, pero sabemos que así sucede y se nos olvida que nuestra casa es para que vivan las personas, lo que bajo un montón de cosas que tienen años guardadas y sin ningún uso, no es del todo posible, así que anímate a sacar todo lo que ya no usas.

¿Qué opciones tenemos para evitar llegar a este caos?

  • Deshacerte de algunas cosas
  • Mejorar tus métodos de almacenar cosas
  • Comprar más estantes, muebles, etc.
  • De plano, mudarte a una casa más grande

Seguramente habrás optado por la primera opción que es la más sensata. En cuanto a las otras tres, tarde o temprano necesitarán alguna acción nuevamente; así que aprender a deshacerte de cosas que nunca usarás es la forma más efectiva de evitar el problema.

No es fácil deshacerte de las cosas; a veces te encariñas con ellas, otras veces piensas que serán útiles y en otras ocasiones, simplemente no has tomado la decisión de deshacerte de ellas. Existe un promedio de cinco años en los que las personas acostumbran guardar cosas inútiles. Algunas de las causas son las siguientes:

1. A veces se nos acumulan materiales y se quedan arrumbados por años. Digamos que compramos tornillos de más y los guardamos, o hicimos una reparación y nos quedaron algunas tablas o un poco de yeso.

2. Guardamos las cosas porque algún día las usaremos. Un ejemplo es un bote de basura que reemplazamos pero que podrá servir después. Una mesa plegable que no combina con nada y está medio chueca pero pensamos que algún día nos podrá sacar de un apuro si tenemos invitados sorpresa.

3. Nuestros gustos, pasatiempos y actividades evolucionan. Lo que antes disfrutábamos tener resulta que ya no. Por ejemplo, un tiempo te dio por hacer manualidades y lo disfrutabas mucho; llegó un momento en que cambiaste de pasatiempo y todos los materiales y herramientas han quedado en el olvido ocupando un cajón completo de un closet.

4. Si alguna vez viviste una situación precaria, quizá te quedaste con el hábito de guardar todo lo que pueda servir y así estar preparada por si algún día se repite la situación. Pero llega un momento en que acumulamos demasiadas cosas que nunca necesitaremos; por ejemplo, guardas vasos de plástico que te regalan de promoción, los cubiertos plásticos, servilletas, etc; o conservas todos los papeles para envolver regalos o los pliegos de aluminio para envolver el lonche.

5. Hay cosas que guardamos desde pequeñas y las acarreamos para todos lados a donde nos mudamos. Algunas veces somos sentimentales y queremos conservar demasiadas cosas. Pero con toda la nostalgia que podamos sentir, hay que ser un poco prácticas y evaluar qué cosas vale la pena conservar y qué otras no.

Por ejemplo, todos los trabajos escolares de los niños… es muy emotivo conservar cada uno de los trabajos que han elaborado, pero en un futuro deberemos decidirnos y ser más selectivas conservando lo que más valga la pena. Otro ejemplo es, los recuerditos que tenemos de bodas, quinceañeras, bautizos, etc.

Ahora que hemos descubierto por qué guardamos tantas cosas inservibles en la casa, ¿Qué necesitamos para tomar la decisión de deshacernos de ellas?

  • Ármate de valor para tomar la decisión y seleccionar qué vas a tirar y qué no. No lo pienses mucho porque finalmente te quedarás con todo; sé objetiva. Pregúntate si lo necesitarás realmente algún día, si te está costando conservar cosas, si será más fácil la limpieza si te deshaces de eso, etc.
  • Comparte. Hay cosas en buen estado que puedes compartir con amistades o incluso donarlas.
  • Aguántate. Se entiende que ha de doler deshacerte de cosas que te traen recuerdos positivos; pero antes de tomar la decisión de tirar cosas ¿Te acordabas que tenías eso guardado? Vivías tu vida normal sin siquiera tener contacto con esas pertenencias tan emotivas. Considéralo y toma la decisión.
  • Establece límites. Si tienes la costumbre de almacenar bolsas de plástico, cartones y cosas que sabes que sí utilizas eventualmente, entonces lo que conviene es que establezcas límites. Almacena solo un volumen de bolsas de plástico, con que guardes unas 20 será suficiente. Lo mismo con los recipientes plásticos de yogur, con que guardes unos tres recipientes será suficiente para que te saquen de apuros.
  • Asigna un tiempo de vida. Si no estás segura de guardar o no algo que utilizaste, por ejemplo, materiales que usaste para confeccionar una prenda; entonces dale un tiempo de vida. Asigna seis meses o un año, lo que tú quieras; pero establece un límite de tiempo para permanecer en tu casa.
  • Muy importante, respeta las pertenencias de los demás. Nunca tires las cosas de los demás miembros de tu familia sin su consentimiento; quizá tengas razón en tirarlo, pero debemos respetar a los demás. Ya después encontrarás la manera de justificar y convencer de hacer una limpia.

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